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OPINION / 01/11/2010
El Argentino
En tiempos donde
la Argentina tomó un camino de desendeudamiento
con inversión pública inédita, la
Ciudad de Buenos Aires ingresó a un camino empedrado
de endeudamiento brutal y tajante desinversión
social, que recuerda los momentos más humillantes
de la gestión menemista.
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POLITICA
/ 09/02/2012
Noticias Urbanas
Hay que acompañar
al Gobierno Nacional porque la batalla que está
dando es muy dura. Soy consecuente con lo que creí
durante toda mi trayectoria política y personal.
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| nOPINION |
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01/11/2010
El Argentino - Nota - Opinión - Pag. 2 |
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Presupuesto porteño: nuevas
trampas y más deuda
Eduardo Epszteyn
En tiempos donde la Argentina tomó un camino de desendeudamiento
con inversión pública inédita, la Ciudad
de Buenos Aires ingresó a un camino empedrado de endeudamiento
brutal y tajante desinversión social, que recuerda
los momentos más humillantes de la gestión menemista.
Tras casi tres años de gestión del macrismo,
se consolidan una fuerte inequidad en la orientación
del gasto, serias irregularidades y faltas de control en la
gestión presupuestaria, y una mayor regresividad en
la administración tributaria.
El balance de gestión del jefe de Gobierno procesado
por asociación ilícita, deja serios saldos para
administraciones futuras: empeoramiento en la calidad de la
matriz tributaria, discriminación en la selección
de las partidas de inversión efectivamente ejecutadas
(relegadas todas las infraestructuras sociales), descontrol
en el manejo de contratos de servicios públicos y un
incremento dramático (e innecesario) de niveles de
endeudamiento.
Esta orientación de política fiscal se manifestó
claramente en la discusión paritaria por la que se
ajustaron los salarios estatales este año. So pena
de no poder abonar los aumentos que se negociaron en paritarias,
y no habiéndolos previsto en el presupuesto originalmente
sancionado, el Ejecutivo presionó por un incremento
selectivo en el Impuesto a los Ingresos Brutos para un conjunto
de actividades.
Independientemente de la modifi cación regresiva en
la matriz tributaria que estos cambios supusieron, este procedimiento
de modifi cación cuatrimestral en el presupuesto (tres
presupuestos distintos en un año) constituye un tratamiento
irregular.
No sorprende una vez más, que en el proyecto de Ley
de Presupuesto 2011 no se encuentre prevista una pauta para
respectivos incrementos.
Hoy, con los datos de la recaudación en mano, quedó
demostrada la trampa. El corolario de esta lógica es
que, en estos días, el Ejecutivo pretende hacer votar
la asignación de $ 971 millones de ingresos excedentes,
para solventar un conjunto de redeterminaciones de precios
a proveedores, sin mediar un análisis de las carpetas
correspondientes, ni la presentación de un detalle
sobre los mayores costos que se reconocen a las empresas en
cuestión. Se destacan $ 50 millones adicionales en
servicios de Seguridad Privada y $ 250 millones para el Servicio
de Higiene Urbana, el contrato privado más alto de
la Administración. Se trata de una transferencia irrestricta
al sector privado contratista, sin control ni justifi caciones
debidamente probadas.
Bien querrá el Ejecutivo –una vez más–
sensibilizar con la consigna “la oposición le
niega el fi nanciamiento a los comedores escolares”,
pero todos sabemos muy bien que la calidad del servicio de
alimentación en escuelas viene en decadencia desde
los albores de esta administración.
¿Qué relación existe entre estos precios
que se están redeterminando y la calidad del servicio
que se brinda? ¿Cuáles son las metas físicas
y los costos para el 2011? El proyecto de Presupuesto 2011
anticipa la repetición de la trampa. El propuesto nivel
de inversión de capital de $ 5.600 millones, sobre
un total de $ 25.400 millones, es una simpática expresión
de deseos para el año electoral. Conociendo la vocación
indexatoria del macrismo, nos preocupa la –aún
desconocida– ecuación de cantidades (metas físicas)
y precios, que subyace este admirable optimismo inversor.
Más aún cuando se prevé fi nanciar, en
parte, con mayor endeudamiento público.
* Legislador porteño. Bloque Diálogo por Buenos
Aires.
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Escuchas.
La gravedad del escándalo exige que se remita una copia
de la causa penal a la Legislatura
Eduardo Epszteyn
Los hechos y las denuncias referidas a supuestas escuchas
ilegales, donde se encuentran involucrados los principales
funcionarios del Poder Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires,
constituyen una situación de gravedad que exige la
mayor prudencia e investigación de parte de todas las
instituciones democráticas.
No podemos quedarnos sólo con el discurso oficial.
Macri miente permanentemente, como lo hizo en la conferencia
de prensa que brindó después de haber declarado
ante el Juez Norberto Oyarbide. Allí dijo que el Ministerio
de Seguridad estaba investigando este tema, cuando el Ministro
jamás realizó un investigación interna,
como él mismo me lo reconoce en una carta en la que
contesta a nuestro pedido de información: "No
se iniciaron en este Ministerio actuaciones tendientes a dar
inicio a un sumario administrativo", dijo.
Y como si esto fuera poco, Montenegro sostiene que no va a
renunciar por más que esté procesado.
El desarrollo de la causa penal, donde ya fueron citados Macri,
parte de sus Ministros, y otros funcionarios, evidencia la
necesidad de acceder al contenido de la misma, a fin de evitar
el falso conocimiento de lo sucedido y acreditado respecto
a las supuestas escuchas ilegales, la posible asociación
ilícita, el manejo o desmanejo de sectores políticos
en la causa judicial, y las contradicciones escuchadas en
declaraciones de distintos involucrados o mencionados.
Por eso solicitamos estos actuados, no sólo porque
la Legislatura tiene facultad para requerirlos, sino porque
tiene el deber de conocer adecuada y acabadamente su contenido.
Macri declaró públicamente que no hay elementos
en la causa que permitan configurar ningún supuesto
delictivo. Esperando que ello sea así, y que lo mismo
ocurra con los restantes funcionarios mencionados –por
trascendidos- en la causa, debemos acceder a la información
existente.
Esto es lo que corresponde, y así lo entendieron los
legisladores de los bloques de Proyecto Sur, Coalición
Cívica, Igualdad Social y Nuevo Encuentro, que nos
acompañaron en esta presentación.
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Logramos
evitar un oscuro endeudamiento por $600 millones
Eduardo Epszteyn
El gobierno del ingeniero Macri va a ser recordado como el
menos ejecutivo y el más caro de la historia. Cuenta
con más recursos que cualquiera de las gestiones anteriores
en esta etapa democrática, no ejecuta los presupuestos
que tiene asignados, y aún así sigue empeñado
en conseguir más recursos a costos más altos
que los que se ofrecen en el mercado y por vías que
burlan los principios de transparencia establecidos en la
constitución porteña.
Hace muy poquito Macri obtuvo 475 millones de dólares
a la altísima tasa del 12,5 por ciento cuando lanzó
el Bono porteño Tango, desoyendo a todos los especialistas
en mercados financieros que estimaban que después del
canje de la deuda encarado por el Estado Nacional sería
posible obtener créditos a tasas de un dígito.
En ese momento argumentó que ese monto estaría
destinado a la ampliación de la red de subterráneos.
Esta vez pretendió endeudar a la ciudad en $600 millones
a través de la empresa estatal AUSA, concesionaria
de las autopistas porteñas. La jugada de Macri apuntaba
a comprometer por cinco años las recaudaciones futuras
de la empresa para pagar préstamos a intereses de entre
16 y 22 por ciento, con el objetivo de financiar obras que
no son prioritarias.
En ese escenario presentamos un recurso de amparo junto al
diputado Sergio Abrevaya (Coalición Cívica)
solicitando la suspensión de la licitación,
ya que todo endeudamiento debe ser aprobado por la Legislatura
de la ciudad, como lo determina la Constitución porteña,
puesto que significa una carga a futuro para las arcas públicas,
y el hecho de que AUSA sea un organismo descentralizado no
lo exime de la exigencia del aval legislativo.
Como consecuencia de nuestra presentación, el juez
en lo Contencioso, Administrativo y Tributario Nº 11,
Fernando Enrique Lima, dispuso como medida cautelar frenar
el trámite.
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Seguimos
militando contra la edificación indiscriminada:
Suspensión de la Megatorre Quartier de Av. Garay
Eduardo Epszteyn
Desde la Legislatura hemos solicitado al Poder Ejecutivo que
suspenda la autorización otorgada al proyecto Megatorre
Quartier San Telmo, y convoque a las organizaciones vecinales
San Telmo Preserva y Basta de Demoler a un diálogo
inmediato para consensuar proyectos de inversión que
no generen alteraciones en la morfología e identidad
barriales.
Parece increíble, pero mientras el mismo bloque del
PRO en la legislatura coincide con nuestra posición,
y hasta ha presentado proyectos propios solicitando la ampliación
del casco histórico, el Ejecutivo autoriza en contrario
la construcción indiscriminada.
Proponemos la modificación de artículos de los
Códigos de Planeamiento Urbano y de Edificación,
con el objeto de dar una solución transitoria hasta
tanto se elabore el nuevo Código Urbanístico,
conforme lo establece el Plan Urbano Ambiental, a fin de evitar
desajustes morfológicos en algunas zonas de la ciudad,
provocados por el importante aumento de la actividad de la
industria de la construcción de los últimos
años.
La consecuencia de esta actividad es la construcción
de edificios en altura que están modificando el perfil
de algunas zonas de la ciudad en forma negativa, alterando
las características históricas en detrimento
de su identidad barrial.
Los vecinos de estos barrios, con quienes hablamos y participamos
de sus asambleas y convocatorias, ven amenazado el entorno
de los lugares que eligieron como hábitat, perdiendo
calidad ambiental y urbanística con las nuevas construcciones,
que si bien respetan las normas urbanísticas, resultan
agresivas para sectores de la ciudad que han conservado sus
características originales.
Nuestro proyecto puso de manifiesto la preocupación
de los vecinos independientes y numerosas asociaciones vecinales,
y propone una solución transitoria hasta tanto se redacto
el nuevo Código Urbanístico: que se suspenda
toda obra en ejecución y toda solicitud de Permiso
de Demolición y Permiso de Obra que altere o produzca
disrupciones morfológicas.
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BAE |
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Martes
6 de abril de 2010
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El
problema estructural
Eduardo Epszteyn y Martín Hourest
El peso del Estado Local de la Ciudad en relación con
su economía es el más bajo de la Argentina.
La ciudad en la que se emplaza el Estado Nacional, donde se
instalan las casas matrices de las principales empresas y
es el eje cultural de la región, tiene un Estado pequeño
frente a su movimiento económico y a los impresionantes
desplazamientos de recursos de toda índole que a diario
se producen en su territorio.
Durante dos años le advertimos al Ejecutivo que los
criterios de política económica que estaba poniendo
en práctica, concretamente, llevarían a la Ciudad
a una situación de fuerte compromiso de sus ingresos
futuros, al tiempo que acarrearían un atraso insalvable
en materia de inversión en infraestructura urbana y
social.
El manejo de los grandes contratos de servicios públicos
fue negligente. Las obras priorizadas fueron, y son, las “de
mantenimiento”, en perjuicio de nuevas infraestructuras
urbanas, sociales y de transporte público. La administración
de la deuda pública fue onerosa, y en código
de “buena conducta con los mercados”, para exponerlo
elegantemente.
PRIVILEGIADOS Y POSTERGADOS.
Este conjunto de criterios configura un mapa de sectores
favorecidos y desfavorecidos por el Gobierno de la Ciudad
en estos dos años de gestión.
El ritmo de indexación de los contratos de obras
y servicios públicos, y la manera en que se pautan
los compromisos con los proveedores, ora que onerosos para
el erario público, vienen acompañados por
caídas de calidad y cantidad en la inversión
y la provisión de servicios públicos.
El contraste de esta relación desventajosa del Estado
frente a grandes proveedores, lo muestran quienes perciben
salarios, ingresos fijos y beneficios sociales de la Ciudad,
cuyos valores nominales se ajustan por la inflación
oficial. Esta discriminación por tipo de actores
en el gasto se profundiza al interior de cada área.
El gobierno de Macri ha instalado una serie de mecanismos
de reasignación de recursos que velozmente van empeorando
los niveles de justicia en materia de destino del gasto,
a la vez que deteriora la sustentabilidad urbana, social
y ambiental de una Ciudad, que ve crecer su ritmo de actividad,
y está obligada a responder con bienes públicos
y regulaciones que la hagan más vivible para sus
habitantes y transeúntes comunes.
Compartimos: hay que incrementar el poder del Estado local
para intervenir y dar servicios, hay que sumar la presión
impositiva sobre los que más riqueza poseen, hay
que ampliar la participación de la Ciudad en las
transferencias nacionales, hay que acceder a financiamiento
blando –con destino específico y de largo plazo,
como el tramitado recientemente en la Corporación
Andina de Fomento–, hay que apalancar, así,
mayor inversión pública. Durante dos años
el macrismo abandonó en el limbo de imaginarios “fondos”
para infraestructura, la posibilidad de mejorar el transporte
público y el equipamiento social.
En este período de severa desinversión, la
deuda creció geométricamente en la Ciudad.
El gran incremento de los recursos de la Ciudad fue a parar
a la succionadora de las empresas contratistas del Estado,
formadoras de sus precios, e impositoras de las relaciones
contractuales.
El balance no puede ser peor.
LA OPORTUNIDAD.
Pero el enunciado somero de estos problemas por parte del
macrismo parece un discurso de pátina sobre sus verdaderas
intenciones. Hoy, puntualmente, éstas se delataron
con la escandalosa colocación de deuda en distintos
mercados europeos, que realizara la Ciudad por intermedio
del Banco Credite Suisse y la ignota consultora KBR.
Se trata de una operación que raya lo fraudulento.
Supone una colocación de deuda pública por
U$S475 millones, que generó una abultada comisión
para las “entidades gestoras” de la venta, de
U$S 9,5 millones.
Esta oferta de títulos, hay que decirlo, ya venía
con “buenos augurios” de aceptación:
a una tasa del 12,5% sobre el capital anual, a cinco años
y con amortizaciones parciales, se trata, ya de por sí,
de un bono atractivo para “los inversores”,
en comparación con similares títulos de deuda
pública. La tasa es alta, muy alta para el contexto
internacional de gran liquidez en dólares.
Agrava esta práctica un elemento de oportunidad:
a 30 días de poderse establecer los verdaderos parámetros
de mercado para este tipo de instrumentos financieros, una
vez madurado el conocido canje de deuda nacional, afirmamos
que el sobrecosto financiero de la operación supera
los $200 millones, comparado con la posiblemente cercana
vigencia de tasas de un dígito.
La participación privada de ex dirigentes partidarios
de la fuerza PRO en la operación no hace más
que ponerle un aditamento previsible al hecho, ubicándolo
en la saga de los desgraciados eventos por medio de los
cuales se creó la deuda pública en la Argentina
de los últimos 35 años. Los hechos de corrupción
forman parte indisoluble de la mecánica del endeudamiento
público fraudulento. El peso de sus consecuencias,
otra vez, caerá sobre más de una generación.
¿Cuál, sobreactuadamente reaccionaria, será
la maniobra de distracción de Macri cuando los límites
de la realidad no le dejen, ya, ningún margen?
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SOCIEDAD |
PAGINA/12 |
Lunes
26 de marzo de 2010
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Las
demoliciones en San Telmo
Por
Eduardo Epszteyn
El Plan Urbano Ambiental plantea que “se prestará
particular atención a la variable patrimonial con el
objeto de integrarla a las políticas de transformación
y el resguardo de aquellas áreas, paisajes, monumentos
y otros elementos urbanos de relevante valor histórico,
estético, simbólico y testimonial”. Este
caso se refiere claramente a la necesidad de preservar la
memoria y la identidad barriales.
En
los años 2008 y 2009 se presentó un caso similar
al ocurrido recientemente en un edificio de San Telmo (existencia
de un proyecto de ley de catalogación y otorgamiento
simultáneo de permiso de demolición) en el valioso
edificio de Montevideo 1244 (casa Bemberg, últimamente
sede de la Defensoría del Pueblo de la Nación)
que pudo ser salvado por una orden judicial. Pero para evitar
la continua aparición de episodios de este tipo o,
lo que es peor aún, las demoliciones clandestinas,
particularmente en barrios donde no hay una vigilancia militante
de los vecinos, como es el caso de San Telmo, es necesario
desarrollar instrumentos económicos que hagan sustentable
la preservación, como existen en la mayoría
de las ciudades con valioso patrimonio edificado.
El
Código de Planeamiento Urbano define instrumentos económicos,
como el Ferec o la transferencia de capacidad constructiva,
que no fueron reglamentados ni aplicados. Sucede a menudo
que al catalogar un edificio se restringe la capacidad constructiva
de la parcela con respecto a la que tendría si se pudiese
demoler la edificación existente, como es el caso de
la casa de la calle Estados Unidos.
Este
hecho, y la no existencia de subsidios, conspira contra la
puesta en valor, porque el propietario se desinteresa de la
preservación de su bien. Es por esto que, en el año
2009, presentamos junto con legisladores de otros partidos
un proyecto de ley que permitiría ceder la capacidad
constructiva no utilizada de la parcela, pudiendo venderla
a otro propietario que la necesitase para construir en determinadas
situaciones como los convenios urbanísticos o los enrases
en zonas densas en altura que ahora se pueden hacer gratuitamente.
Esto permitiría generar un fondo de sustentabilidad
sin dinero del Estado.
Otra
situación que hay que encarar es la integración
y las funciones de la Comisión Asesora de Asuntos Patrimoniales
del GCBA, que se ha visto desbordada por el crecimiento exponencial
de casos que genera la ley de protección preventiva
para los edificios anteriores a 1941, y que debería
revisar su integración, incorporando a organizaciones
como Basta de Demoler o San Telmo Preserva, representantes
de organismos vecinales y de defensa del patrimonio.
Nuestra
experiencia en la gestión legislativa nos demuestra
la necesidad del diálogo permanente con los vecinos
y con las organizaciones barriales para mejorar la ciudad
y los instrumentos de democracia participativa.
*
Legislador porteño. Presidente del bloque Diálogo
por Buenos Aires. |
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ACTUALIDAD |
LA
NACION |
Lunes
24 de agosto de 2009
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Paco,
un flagelo que exige capacidad de gestión
Por
Eduardo Epszteyn
Para lanacion.com
A veces, de tanto mencionar un conflicto, se incorpora en
las costumbres cotidianas como algo más, y deja de
ser un conflicto para transformarse en un flagelo.
Y hasta que las instituciones estatales no toman una decisión
conjunta y articulada para erradicarlo, se convierte en
una culpa colectiva y en una vergüenza social que nos
atraviesa.
La presencia de la pasta base de cocaína (Paco)
en la ciudad de Buenos Aires, coincide con la crisis social
y de desempleo de principios de este siglo. Y, curiosamente,
a medida que se iban vulnerando y recortando derechos sociales
básicos, durante la década del 90, se iban
instalando nuevos negocios ilegales de venta de drogas que
-por su propio contenido-, generan daños físicos
y neurológicos inmediatos e irreversibles.
Naturalmente, las impurezas de la pasta base se presentan
y ofrecen a aquellos sectores menos protegidos alimentaria,
cultural, educativa y sanitariamente. ¡Ni hablar laboralmente!
Son los más pobres de la pobreza, y, en general,
los primeros en sufrir los ajustes presupuestarios.
En el aspecto de los derechos, la Ley de Prevención
y Asistencia del Consumo de drogas en la Ciudad, todavía
no fue reglamentada, es decir, sus contenidos (atención
de la población sobre los trastornos iniciales, capacitación
del recurso humano socio-sanitario, o la creación
de unidades de referencia en centros de salud, hospitales,
consultorios externos, etc.) son ignorados por las autoridades
de gobierno. Y más grave aún es que a medida
que el flagelo de la pasta base sigue avanzando, se pone
en crisis el sistema sanitario de la Ciudad con medidas
tan poco simpáticas que terminan poniendo en riesgo
la existencia misma de los hospitales de salud mental, en
el ámbito porteño.
Es decir, que a la falta de articulación de todos
los ámbitos de decisión política, se
suma una impericia tal en las políticas sociales,
que pareciera convertir al flagelo en un callejón
sin salida.
Y aunque más de una vez se instalen conflictos estadísticos,
diferencias de enfoque, o informes puntuales sobre la problemática
del consumo de la pasta base en la Ciudad, lo que todos
tenemos bastante claro, es que la cuestión de la
fabricación y venta de esta droga letal no se esconde
detrás de grandes organizaciones internacionales
?que requieren profundos y permanentes trabajos de inteligencia-,
y que, si la preocupación se transforma en voluntad
política, podemos empujar a que verdaderamente el
Estado se ocupe de desarticular y erradicar a los miserables
morales que se benefician económicamente con este
"negocio". No pueden seguir siendo los familiares
directos de las víctimas los que se ocupen de la
cuestión represiva de estas bandas, como si todo
el resto fuera complicidad.
La Jornada de debate sobre pasta base de cocaína,
que realizamos hoy en la Legislatura de la Ciudad, y que
va a contar con la presencia del ministro de la Corte Suprema,
Dr. Eugenio Zaffaroni, pretende dar prioridad -en la agenda
de representación legislativa- a esta profunda problemática
social.
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SOCIEDAD |
PAGINA
/ 12 |
Lunes
24 de abril de 2009 |
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Puerto
Pibes, otra historia entre muros
Por
Eduardo Epszteyn Pasan
las semanas y el gobierno de la ciudad de Buenos Aires no
logra dar con ese asesor sensato que le permita hacer pie
en el tema de Puerto Pibes. Las propuestas son cada vez más
absurdas y van a contramano de la historia. Los ministros
de Macri lo están empujando aún más a
la derecha, hacia un terreno claramente incompatible con las
reglas de juego democrático.
Puerto Pibes es un predio con capacidad para 120 chicos, destinado
a actividades turísticas y de entretenimiento de niños
en edad escolar provenientes de los sectores más humildes
del país; es decir, una histórica iniciativa
con una función social.
En 1990, durante la inolvidable intendencia de Carlos Grosso,
el predio de 34 hectáreas de Parque Norte fue dado
en concesión al Sindicato de Empleados de Comercio,
de Armando Cavalieri, para ser utilizado como centro deportivo.
Pero en 1998, a través del Decreto 223/98, Menem fue
más allá y le vendió el predio a Cavalieri
a un tercio del valor de mercado y desatendiendo la Ley 19.234,
que exige que en la venta de cualquier terreno superior a
los 3000 metros cuadrados la ciudad tiene un derecho preferencial
para su compra.
El apuro y la necesidad de cerrar el negocio casi hacen olvidar
que dentro de esas 34 hectáreas 15 estaban utilizadas
por la Escuela Municipal Nº 11, la colonia de Puerto
Pibes y un lago reservorio de aguas pluviales, lo que se salvó
en un sui generis legal que establece que esas instalaciones
serían utilizadas por el gobierno de la ciudad.
En lo que va del gobierno de Macri, ha dejado de funcionar,
y de los 120 chicos apenas quedan unas 30. La escuela tiene
orientación en informática, aunque durante todo
2008 no tuvieron acceso a Internet y ninguna de las dos instalaciones
tiene gas.
La semana pasada el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro,
visitó el predio y les dijo a la directora de la Escuela
y a varios padres presentes que ahí va a funcionar
la policía, y que hay que aprender a convivir. Y si
tiene problemas con el comedor, ciérrelo con llave,
así los niños no están en contacto con
los uniformados. Es más, le adelantó que la
semana que viene iba a volver con unos planos para construir
un muro que divida el predio: de un lado la escuela y del
otro la policía. Eso sí, los juegos iban a quedar
del lado de la escuela.
Seguramente el ministro debe desconocer que este predio está
zonificado como UP (Urbanización Parque) en el Código
de Planeamiento Urbano, por lo cual, en principio, no se podrían
erigir construcciones, con la excepción de aquellas
que sirvan al parque. Seguramente el ministro también
desconoce que para el funcionamiento de una escuela de policía
habría que cambiar la zonificación por E4 (equipamiento
especial) y que para eso es necesario un proyecto de ley que
discuta y apruebe la Legislatura. Pero como además
ésta sería una ley de segunda lectura, requeriría
una aprobación inicial, audiencias públicas
y aprobación final. Antes de retirarse de Puerto Pibes,
el ministro Montenegro anunció que podrían ir
por más: por ahora no vamos a trasladar la escuela,
al menos que se encuentre un lugar mejor, deslizó entre
los presentes.
La ciudad de Buenos Aires es muy grande y muy compleja, gobernarla
no es sencillo, pero es mucho más difícil sin
un equipo idóneo.
* Legislador, presidente del bloque Diálogo
por Buenos Aires.
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EL
PAIS |
PAGINA
/ 12 |
Jueves,
19 de febrero de 2009 |
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El
costo de gobernar sin conocimientos
Por Eduardo Epszteyn *
La gestión de
gobierno de Mauricio Macri está signada por la lógica
de marchas y contramarchas. Es la permanente utilización
del método del ensayo y error, que en la ciencia es
muy válido y se utiliza para la búsqueda de
conocimiento. Todos los que alguna vez hicimos ciencia lo
utilizamos, la diferencia es que el ámbito de aplicación
son los laboratorios, donde lo que se manipulan son variables
absolutamente controlables. A la hora de administrar la cosa
pública, a la hora de gobernar, lo mínimo esperable
es que esa búsqueda de conocimiento, esa formación
de los equipos técnicos, se haya producido previamente
a asumir el gobierno. A los vecinos de Buenos Aires nos sale
muy caro que los funcionarios aprendan a gobernar mientras
ejercen la función pública.
Parquímetros, contracarriles en la avenida Pueyrredón,
y el cierre de la calle Honduras para instalar a los puesteros
y manteros de la plaza Cortázar son apenas unos pocos
ejemplos de este modo de ejercer el gobierno.
La instalación de 120 puestos de manteros sobre la
calle Honduras durante los fines de semana, sumados a los
92 puestos que ya están en la plaza, pretendiendo desalojar
las veredas para mejorar el tránsito peatonal y ocupar
el asfalto cortando la calle Honduras generará un caos
de tránsito en las calles lindantes que los vecinos
no están dispuestos a soportar. Es básico, es
de sentido común, y generó una legítima
movilización de los vecinos.
Otra movilización legítima de los vecinos estuvo
dada por la instalación de contracarriles en la avenida
Pueyrredón, que genera un importante incremento de
las líneas de colectivos que por allí circulan,
con su consecuente aumento de polución atmosférica
y de ruidos; además de unos 600 vehículos por
hora que pasarán por las calles adyacentes, calles
angostas en donde encontrarán muchas dificultades,
provocando así caos de tránsito y otra gran
concentración de elementos contaminantes.
Los ejemplos siguen. Macri debería entender que no
existen las soluciones mágicas, que para gobernar hacen
falta verdaderos equipos técnicos; que es básico
contar con un plan integral para toda la ciudad; que son necesarios
los estudios globales, en estos casos de tránsito;
que es necesario siempre pensar en alternativas que sean compatibles
con una buena calidad de vida, y que para una correcta toma
de decisiones es necesario incluir la consulta a los vecinos.
Mientras Macri siga gobernando como lo está haciendo,
los vecinos de Buenos Aires seguiremos gastando recursos a
prueba, para después volver atrás.
* Diputado porteño, presidente del bloque Diálogo
por Buenos Aires.
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EL
PAIS |
PAGINA
/ 12 |
Lunes
17 de diciembre de 2008 |
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En
defensa de lo público
Por Eduardo Epszteyn *
El gobierno macrista propone la venta de tres lotes de propiedad
pública, dentro de Catalinas Norte, y a la vez modificar
su normativa, para revalorizar dichos predios.
La tierra es la materia prima de la política urbana
(algo así como las máquinas para una fábrica).
Cuando se decide vender la poca tierra que posee la Ciudad,
hay que tener razones muy fundadas, y recién ahí
realizar los diagnósticos y proyectos alternativos.
Nada de esto ha ocurrido con el proyecto del gobierno, en
el que se propone construir una torre sobre la avenida Córdoba
y dos torres sobre la avenida Madero, de 150 y 110 metros
de altura, respectivamente.
Paradójicamente, el diseño de Catalinas Norte
está basado en los lineamientos del movimiento moderno,
que constituyó la base doctrinaria del urbanismo de
los ’50 y que proponía evitar el caos urbano,
dividiendo la ciudad en zonas exclusivas para habitar, trabajar,
recrearse y circular, separando al automóvil del peatón.
A su vez, el Plan Urbano Ambiental recientemente aprobado
establece como lineamiento estratégico no sobreocupar
con edificios y con vehículos las áreas ya congestionadas,
desestimular el acceso de vehículos privados al área
central y revitalizar y densificar el área sur.
Sin embargo, el macrismo propone construir 147.000 m2 de oficinas,
incorporando a la zona más de 15 mil nuevos habitantes
en el horario diurno. Los 21.500 m2 que proyecta para cocheras
son insuficientes para sus propias necesidades, aumentando
las dificultades de la zona, ya que van a desaparecer las
cocheras existentes en los lotes a ser vendidos.
Así, se multiplica la congestión, se complican
el estacionamiento y el tránsito y se incrementa la
contaminación de la zona.
¿Cuál es entonces el objetivo que persigue el
gobierno al vender las pocas tierras que van quedando en manos
del erario? ¿Cómo no sospechar de la enajenación
de la tierra pública en aras de favorecer los negocios
privados?
El distrito de Catalinas Norte es un ejemplo notable del pensamiento
urbanístico de una época, en Buenos Aires y
en el mundo. Su espacio público necesita ser puesto
en valor y no subastado al mejor postor.
* Diputado de la Ciudad. Presidente del bloque Diálogo
por Buenos Aires.
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SOCIEDAD |
PAGINA
/ 12 |
Lunes
23 de abril de 2008 |
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Menosprecio
por el Estado
Por Eduardo Epszteyn *
En los últimos días, el jefe de Gobierno ha
hecho una serie de anuncios a través de los medios
de comunicación: un plan de tránsito y transporte
para el área central; un plan de desactivación
de los hospitales psiquiátricos Borda y Moyano; la
modificación de las trazas de subtes, incluyendo un
centro de trasbordo cercano a los predios de los nosocomios,
y el traslado de todas las oficinas del Ejecutivo municipal
a esos terrenos. Para la realización de este proyecto,
denominado “Centro Cívico del siglo XXI”,
se firmó un convenio con la Sociedad Central de Arquitectos
para la realización de un concurso internacional.
Ante la ausencia de gestión, la lógica de anuncios
de Mauricio Macri es, por lo menos, preocupante y paradójica;
sobre todo cuando los anuncios no se ven. A fines del año
pasado, la Legislatura le otorgó al Poder Ejecutivo
“superpoderes” para hacer contrataciones directas
y agilizar licitaciones para solucionar, antes del comienzo
de las clases, la emergencia edilicia. El gobierno prometió
obras en 430 edificios educativos. Pese a lo anunciado, el
ciclo lectivo se inició con sólo una escuela
terminada y siete en obra.
Otro ejemplo podría ser cuando el gobierno nos pidió
votar con urgencia, en el mes de enero, una ley para realizar
las “obras de bacheo” durante el horario nocturno.
El argumento fueron las posibles quejas de los vecinos. Hoy
podemos decir que, efectivamente, no hubo quejas, pero tampoco
reparación de baches.
Mientras la Legislatura junto a los vecinos discute el Plan
Urbano Ambiental, el gobierno promete faraónicas obras
elaboradas por consultoras privadas. Pareciera no importarle
el resultado de la discusión. ¿Es esto acaso
un intento de definición del Plan? Y si fuera así,
¿no se debería informar a los organismos municipales
y utilizar los documentos, investigaciones y análisis
elaborados por esos organismos?
Este “modelo” de gestión que propone Macri
supone, de hecho, que la “eficiencia” viene de
afuera, menospreciando sistemáticamente el trabajo
de excelentes profesionales que trabajan dentro del Gobierno
de la Ciudad. El plan, elaborado por fuera de la ciudad, mantiene
esa lógica; la de llamar a consultoras privadas para
continuar con las obras públicas, o a licitación
internacional de consultorías para seguir, por ejemplo,
con la obra del Teatro Colón. Un modelo de gestión
privado financiado con fondos públicos.
Para esto, Macri adopta la teoría de los “hechos
consumados” y propone los cambios normativos que se
adecuen al proyecto elegido (como el caso del predio de la
Rural), y no a la inversa.
Macri debería abrir a una discusión democrática
y plural para decidir qué hacer frente a estos megaemprendimientos
urbanos. Hay muchas experiencias nacionales e internacionales
que deberían evaluarse. Es más, debería
discutirse si el Plan Urbano Ambiental no tendría que
sacarse del ámbito del Ejecutivo y convertirlo en un
organismo técnico autárquico, que trabaje permanentemente
sobre la ciudad, elaborando un banco de proyectos y programas,
más allá de la coyuntura, como el Instituto
de Urbanismo de París.
Pero por sobre todas las cosas, Macri no debería generar
ni una sola acción de gobierno que pueda ser interpretada
como el aprovechamiento de los recursos del Estado en beneficio
de alguno de sus “amigos”.
* Presidente del Bloque Diálogo por Buenos Aires. |
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