OPINION / 01/11/2010
El Argentino
En tiempos donde la Argentina tomó un camino de desendeudamiento con inversión pública inédita, la Ciudad de Buenos Aires ingresó a un camino empedrado de endeudamiento brutal y tajante desinversión social, que recuerda los momentos más humillantes de la gestión menemista.

 
POLITICA
/ 09/02/2012
Noticias Urbanas
Hay que acompañar al Gobierno Nacional porque la batalla que está dando es muy dura. Soy consecuente con lo que creí durante toda mi trayectoria política y personal.

 
nOPINION
  01/11/2010 El Argentino - Nota - Opinión - Pag. 2
Presupuesto porteño: nuevas trampas y más deuda
Eduardo Epszteyn

En tiempos donde la Argentina tomó un camino de desendeudamiento con inversión pública inédita, la Ciudad de Buenos Aires ingresó a un camino empedrado de endeudamiento brutal y tajante desinversión social, que recuerda los momentos más humillantes de la gestión menemista.
Tras casi tres años de gestión del macrismo, se consolidan una fuerte inequidad en la orientación del gasto, serias irregularidades y faltas de control en la gestión presupuestaria, y una mayor regresividad en la administración tributaria.
El balance de gestión del jefe de Gobierno procesado por asociación ilícita, deja serios saldos para administraciones futuras: empeoramiento en la calidad de la matriz tributaria, discriminación en la selección de las partidas de inversión efectivamente ejecutadas (relegadas todas las infraestructuras sociales), descontrol en el manejo de contratos de servicios públicos y un incremento dramático (e innecesario) de niveles de endeudamiento.
Esta orientación de política fiscal se manifestó claramente en la discusión paritaria por la que se ajustaron los salarios estatales este año. So pena de no poder abonar los aumentos que se negociaron en paritarias, y no habiéndolos previsto en el presupuesto originalmente sancionado, el Ejecutivo presionó por un incremento selectivo en el Impuesto a los Ingresos Brutos para un conjunto de actividades.
Independientemente de la modifi cación regresiva en la matriz tributaria que estos cambios supusieron, este procedimiento de modifi cación cuatrimestral en el presupuesto (tres presupuestos distintos en un año) constituye un tratamiento irregular.
No sorprende una vez más, que en el proyecto de Ley de Presupuesto 2011 no se encuentre prevista una pauta para respectivos incrementos.
Hoy, con los datos de la recaudación en mano, quedó demostrada la trampa. El corolario de esta lógica es que, en estos días, el Ejecutivo pretende hacer votar la asignación de $ 971 millones de ingresos excedentes, para solventar un conjunto de redeterminaciones de precios a proveedores, sin mediar un análisis de las carpetas correspondientes, ni la presentación de un detalle sobre los mayores costos que se reconocen a las empresas en cuestión. Se destacan $ 50 millones adicionales en servicios de Seguridad Privada y $ 250 millones para el Servicio de Higiene Urbana, el contrato privado más alto de la Administración. Se trata de una transferencia irrestricta al sector privado contratista, sin control ni justifi caciones debidamente probadas.
Bien querrá el Ejecutivo –una vez más– sensibilizar con la consigna “la oposición le niega el fi nanciamiento a los comedores escolares”, pero todos sabemos muy bien que la calidad del servicio de alimentación en escuelas viene en decadencia desde los albores de esta administración.
¿Qué relación existe entre estos precios que se están redeterminando y la calidad del servicio que se brinda? ¿Cuáles son las metas físicas y los costos para el 2011? El proyecto de Presupuesto 2011 anticipa la repetición de la trampa. El propuesto nivel de inversión de capital de $ 5.600 millones, sobre un total de $ 25.400 millones, es una simpática expresión de deseos para el año electoral. Conociendo la vocación indexatoria del macrismo, nos preocupa la –aún desconocida– ecuación de cantidades (metas físicas) y precios, que subyace este admirable optimismo inversor.
Más aún cuando se prevé fi nanciar, en parte, con mayor endeudamiento público.

* Legislador porteño. Bloque Diálogo por Buenos Aires.

   
Escuchas. La gravedad del escándalo exige que se remita una copia de la causa penal a la Legislatura
Eduardo Epszteyn

Los hechos y las denuncias referidas a supuestas escuchas ilegales, donde se encuentran involucrados los principales funcionarios del Poder Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires, constituyen una situación de gravedad que exige la mayor prudencia e investigación de parte de todas las instituciones democráticas.
No podemos quedarnos sólo con el discurso oficial. Macri miente permanentemente, como lo hizo en la conferencia de prensa que brindó después de haber declarado ante el Juez Norberto Oyarbide. Allí dijo que el Ministerio de Seguridad estaba investigando este tema, cuando el Ministro jamás realizó un investigación interna, como él mismo me lo reconoce en una carta en la que contesta a nuestro pedido de información: "No se iniciaron en este Ministerio actuaciones tendientes a dar inicio a un sumario administrativo", dijo.
Y como si esto fuera poco, Montenegro sostiene que no va a renunciar por más que esté procesado.
El desarrollo de la causa penal, donde ya fueron citados Macri, parte de sus Ministros, y otros funcionarios, evidencia la necesidad de acceder al contenido de la misma, a fin de evitar el falso conocimiento de lo sucedido y acreditado respecto a las supuestas escuchas ilegales, la posible asociación ilícita, el manejo o desmanejo de sectores políticos en la causa judicial, y las contradicciones escuchadas en declaraciones de distintos involucrados o mencionados.
Por eso solicitamos estos actuados, no sólo porque la Legislatura tiene facultad para requerirlos, sino porque tiene el deber de conocer adecuada y acabadamente su contenido.
Macri declaró públicamente que no hay elementos en la causa que permitan configurar ningún supuesto delictivo. Esperando que ello sea así, y que lo mismo ocurra con los restantes funcionarios mencionados –por trascendidos- en la causa, debemos acceder a la información existente.
Esto es lo que corresponde, y así lo entendieron los legisladores de los bloques de Proyecto Sur, Coalición Cívica, Igualdad Social y Nuevo Encuentro, que nos acompañaron en esta presentación.


   
Logramos evitar un oscuro endeudamiento por $600 millones
Eduardo Epszteyn

El gobierno del ingeniero Macri va a ser recordado como el menos ejecutivo y el más caro de la historia. Cuenta con más recursos que cualquiera de las gestiones anteriores en esta etapa democrática, no ejecuta los presupuestos que tiene asignados, y aún así sigue empeñado en conseguir más recursos a costos más altos que los que se ofrecen en el mercado y por vías que burlan los principios de transparencia establecidos en la constitución porteña.
Hace muy poquito Macri obtuvo 475 millones de dólares a la altísima tasa del 12,5 por ciento cuando lanzó el Bono porteño Tango, desoyendo a todos los especialistas en mercados financieros que estimaban que después del canje de la deuda encarado por el Estado Nacional sería posible obtener créditos a tasas de un dígito. En ese momento argumentó que ese monto estaría destinado a la ampliación de la red de subterráneos.
Esta vez pretendió endeudar a la ciudad en $600 millones a través de la empresa estatal AUSA, concesionaria de las autopistas porteñas. La jugada de Macri apuntaba a comprometer por cinco años las recaudaciones futuras de la empresa para pagar préstamos a intereses de entre 16 y 22 por ciento, con el objetivo de financiar obras que no son prioritarias.
En ese escenario presentamos un recurso de amparo junto al diputado Sergio Abrevaya (Coalición Cívica) solicitando la suspensión de la licitación, ya que todo endeudamiento debe ser aprobado por la Legislatura de la ciudad, como lo determina la Constitución porteña, puesto que significa una carga a futuro para las arcas públicas, y el hecho de que AUSA sea un organismo descentralizado no lo exime de la exigencia del aval legislativo.
Como consecuencia de nuestra presentación, el juez en lo Contencioso, Administrativo y Tributario Nº 11, Fernando Enrique Lima, dispuso como medida cautelar frenar el trámite.


   
Seguimos militando contra la edificación indiscriminada:
Suspensión de la Megatorre Quartier de Av. Garay

Eduardo Epszteyn

Desde la Legislatura hemos solicitado al Poder Ejecutivo que suspenda la autorización otorgada al proyecto Megatorre Quartier San Telmo, y convoque a las organizaciones vecinales San Telmo Preserva y Basta de Demoler a un diálogo inmediato para consensuar proyectos de inversión que no generen alteraciones en la morfología e identidad barriales.
Parece increíble, pero mientras el mismo bloque del PRO en la legislatura coincide con nuestra posición, y hasta ha presentado proyectos propios solicitando la ampliación del casco histórico, el Ejecutivo autoriza en contrario la construcción indiscriminada.
Proponemos la modificación de artículos de los Códigos de Planeamiento Urbano y de Edificación, con el objeto de dar una solución transitoria hasta tanto se elabore el nuevo Código Urbanístico, conforme lo establece el Plan Urbano Ambiental, a fin de evitar desajustes morfológicos en algunas zonas de la ciudad, provocados por el importante aumento de la actividad de la industria de la construcción de los últimos años.
La consecuencia de esta actividad es la construcción de edificios en altura que están modificando el perfil de algunas zonas de la ciudad en forma negativa, alterando las características históricas en detrimento de su identidad barrial.
Los vecinos de estos barrios, con quienes hablamos y participamos de sus asambleas y convocatorias, ven amenazado el entorno de los lugares que eligieron como hábitat, perdiendo calidad ambiental y urbanística con las nuevas construcciones, que si bien respetan las normas urbanísticas, resultan agresivas para sectores de la ciudad que han conservado sus características originales.
Nuestro proyecto puso de manifiesto la preocupación de los vecinos independientes y numerosas asociaciones vecinales, y propone una solución transitoria hasta tanto se redacto el nuevo Código Urbanístico: que se suspenda toda obra en ejecución y toda solicitud de Permiso de Demolición y Permiso de Obra que altere o produzca disrupciones morfológicas.


  BAE
Martes 6 de abril de 2010
El problema estructural
Eduardo Epszteyn y Martín Hourest

El peso del Estado Local de la Ciudad en relación con su economía es el más bajo de la Argentina. La ciudad en la que se emplaza el Estado Nacional, donde se instalan las casas matrices de las principales empresas y es el eje cultural de la región, tiene un Estado pequeño frente a su movimiento económico y a los impresionantes desplazamientos de recursos de toda índole que a diario se producen en su territorio.
Durante dos años le advertimos al Ejecutivo que los criterios de política económica que estaba poniendo en práctica, concretamente, llevarían a la Ciudad a una situación de fuerte compromiso de sus ingresos futuros, al tiempo que acarrearían un atraso insalvable en materia de inversión en infraestructura urbana y social.
El manejo de los grandes contratos de servicios públicos fue negligente. Las obras priorizadas fueron, y son, las “de mantenimiento”, en perjuicio de nuevas infraestructuras urbanas, sociales y de transporte público. La administración de la deuda pública fue onerosa, y en código de “buena conducta con los mercados”, para exponerlo elegantemente.

PRIVILEGIADOS Y POSTERGADOS.
Este conjunto de criterios configura un mapa de sectores favorecidos y desfavorecidos por el Gobierno de la Ciudad en estos dos años de gestión.
El ritmo de indexación de los contratos de obras y servicios públicos, y la manera en que se pautan los compromisos con los proveedores, ora que onerosos para el erario público, vienen acompañados por caídas de calidad y cantidad en la inversión y la provisión de servicios públicos.
El contraste de esta relación desventajosa del Estado frente a grandes proveedores, lo muestran quienes perciben salarios, ingresos fijos y beneficios sociales de la Ciudad, cuyos valores nominales se ajustan por la inflación oficial. Esta discriminación por tipo de actores en el gasto se profundiza al interior de cada área.
El gobierno de Macri ha instalado una serie de mecanismos de reasignación de recursos que velozmente van empeorando los niveles de justicia en materia de destino del gasto, a la vez que deteriora la sustentabilidad urbana, social y ambiental de una Ciudad, que ve crecer su ritmo de actividad, y está obligada a responder con bienes públicos y regulaciones que la hagan más vivible para sus habitantes y transeúntes comunes.
Compartimos: hay que incrementar el poder del Estado local para intervenir y dar servicios, hay que sumar la presión impositiva sobre los que más riqueza poseen, hay que ampliar la participación de la Ciudad en las transferencias nacionales, hay que acceder a financiamiento blando –con destino específico y de largo plazo, como el tramitado recientemente en la Corporación Andina de Fomento–, hay que apalancar, así, mayor inversión pública. Durante dos años el macrismo abandonó en el limbo de imaginarios “fondos” para infraestructura, la posibilidad de mejorar el transporte público y el equipamiento social.
En este período de severa desinversión, la deuda creció geométricamente en la Ciudad. El gran incremento de los recursos de la Ciudad fue a parar a la succionadora de las empresas contratistas del Estado, formadoras de sus precios, e impositoras de las relaciones contractuales.
El balance no puede ser peor.

LA OPORTUNIDAD.
Pero el enunciado somero de estos problemas por parte del macrismo parece un discurso de pátina sobre sus verdaderas intenciones. Hoy, puntualmente, éstas se delataron con la escandalosa colocación de deuda en distintos mercados europeos, que realizara la Ciudad por intermedio del Banco Credite Suisse y la ignota consultora KBR.
Se trata de una operación que raya lo fraudulento.
Supone una colocación de deuda pública por U$S475 millones, que generó una abultada comisión para las “entidades gestoras” de la venta, de U$S 9,5 millones.
Esta oferta de títulos, hay que decirlo, ya venía con “buenos augurios” de aceptación: a una tasa del 12,5% sobre el capital anual, a cinco años y con amortizaciones parciales, se trata, ya de por sí, de un bono atractivo para “los inversores”, en comparación con similares títulos de deuda pública. La tasa es alta, muy alta para el contexto internacional de gran liquidez en dólares.
Agrava esta práctica un elemento de oportunidad: a 30 días de poderse establecer los verdaderos parámetros de mercado para este tipo de instrumentos financieros, una vez madurado el conocido canje de deuda nacional, afirmamos que el sobrecosto financiero de la operación supera los $200 millones, comparado con la posiblemente cercana vigencia de tasas de un dígito.
La participación privada de ex dirigentes partidarios de la fuerza PRO en la operación no hace más que ponerle un aditamento previsible al hecho, ubicándolo en la saga de los desgraciados eventos por medio de los cuales se creó la deuda pública en la Argentina de los últimos 35 años. Los hechos de corrupción forman parte indisoluble de la mecánica del endeudamiento público fraudulento. El peso de sus consecuencias, otra vez, caerá sobre más de una generación.
¿Cuál, sobreactuadamente reaccionaria, será la maniobra de distracción de Macri cuando los límites de la realidad no le dejen, ya, ningún margen?

  SOCIEDAD
PAGINA/12
Lunes 26 de marzo de 2010
Las demoliciones en San Telmo
Por Eduardo Epszteyn

El Plan Urbano Ambiental plantea que “se prestará particular atención a la variable patrimonial con el objeto de integrarla a las políticas de transformación y el resguardo de aquellas áreas, paisajes, monumentos y otros elementos urbanos de relevante valor histórico, estético, simbólico y testimonial”. Este caso se refiere claramente a la necesidad de preservar la memoria y la identidad barriales.

En los años 2008 y 2009 se presentó un caso similar al ocurrido recientemente en un edificio de San Telmo (existencia de un proyecto de ley de catalogación y otorgamiento simultáneo de permiso de demolición) en el valioso edificio de Montevideo 1244 (casa Bemberg, últimamente sede de la Defensoría del Pueblo de la Nación) que pudo ser salvado por una orden judicial. Pero para evitar la continua aparición de episodios de este tipo o, lo que es peor aún, las demoliciones clandestinas, particularmente en barrios donde no hay una vigilancia militante de los vecinos, como es el caso de San Telmo, es necesario desarrollar instrumentos económicos que hagan sustentable la preservación, como existen en la mayoría de las ciudades con valioso patrimonio edificado.

El Código de Planeamiento Urbano define instrumentos económicos, como el Ferec o la transferencia de capacidad constructiva, que no fueron reglamentados ni aplicados. Sucede a menudo que al catalogar un edificio se restringe la capacidad constructiva de la parcela con respecto a la que tendría si se pudiese demoler la edificación existente, como es el caso de la casa de la calle Estados Unidos.

Este hecho, y la no existencia de subsidios, conspira contra la puesta en valor, porque el propietario se desinteresa de la preservación de su bien. Es por esto que, en el año 2009, presentamos junto con legisladores de otros partidos un proyecto de ley que permitiría ceder la capacidad constructiva no utilizada de la parcela, pudiendo venderla a otro propietario que la necesitase para construir en determinadas situaciones como los convenios urbanísticos o los enrases en zonas densas en altura que ahora se pueden hacer gratuitamente. Esto permitiría generar un fondo de sustentabilidad sin dinero del Estado.

Otra situación que hay que encarar es la integración y las funciones de la Comisión Asesora de Asuntos Patrimoniales del GCBA, que se ha visto desbordada por el crecimiento exponencial de casos que genera la ley de protección preventiva para los edificios anteriores a 1941, y que debería revisar su integración, incorporando a organizaciones como Basta de Demoler o San Telmo Preserva, representantes de organismos vecinales y de defensa del patrimonio.

Nuestra experiencia en la gestión legislativa nos demuestra la necesidad del diálogo permanente con los vecinos y con las organizaciones barriales para mejorar la ciudad y los instrumentos de democracia participativa.

* Legislador porteño. Presidente del bloque Diálogo por Buenos Aires.

  ACTUALIDAD
LA NACION
Lunes 24 de agosto de 2009
Paco, un flagelo que exige capacidad de gestión
Por Eduardo Epszteyn
Para lanacion.com

A veces, de tanto mencionar un conflicto, se incorpora en las costumbres cotidianas como algo más, y deja de ser un conflicto para transformarse en un flagelo.

Y hasta que las instituciones estatales no toman una decisión conjunta y articulada para erradicarlo, se convierte en una culpa colectiva y en una vergüenza social que nos atraviesa.

La presencia de la pasta base de cocaína (Paco) en la ciudad de Buenos Aires, coincide con la crisis social y de desempleo de principios de este siglo. Y, curiosamente, a medida que se iban vulnerando y recortando derechos sociales básicos, durante la década del 90, se iban instalando nuevos negocios ilegales de venta de drogas que -por su propio contenido-, generan daños físicos y neurológicos inmediatos e irreversibles.

Naturalmente, las impurezas de la pasta base se presentan y ofrecen a aquellos sectores menos protegidos alimentaria, cultural, educativa y sanitariamente. ¡Ni hablar laboralmente! Son los más pobres de la pobreza, y, en general, los primeros en sufrir los ajustes presupuestarios.

En el aspecto de los derechos, la Ley de Prevención y Asistencia del Consumo de drogas en la Ciudad, todavía no fue reglamentada, es decir, sus contenidos (atención de la población sobre los trastornos iniciales, capacitación del recurso humano socio-sanitario, o la creación de unidades de referencia en centros de salud, hospitales, consultorios externos, etc.) son ignorados por las autoridades de gobierno. Y más grave aún es que a medida que el flagelo de la pasta base sigue avanzando, se pone en crisis el sistema sanitario de la Ciudad con medidas tan poco simpáticas que terminan poniendo en riesgo la existencia misma de los hospitales de salud mental, en el ámbito porteño.

Es decir, que a la falta de articulación de todos los ámbitos de decisión política, se suma una impericia tal en las políticas sociales, que pareciera convertir al flagelo en un callejón sin salida.

Y aunque más de una vez se instalen conflictos estadísticos, diferencias de enfoque, o informes puntuales sobre la problemática del consumo de la pasta base en la Ciudad, lo que todos tenemos bastante claro, es que la cuestión de la fabricación y venta de esta droga letal no se esconde detrás de grandes organizaciones internacionales ?que requieren profundos y permanentes trabajos de inteligencia-, y que, si la preocupación se transforma en voluntad política, podemos empujar a que verdaderamente el Estado se ocupe de desarticular y erradicar a los miserables morales que se benefician económicamente con este "negocio". No pueden seguir siendo los familiares directos de las víctimas los que se ocupen de la cuestión represiva de estas bandas, como si todo el resto fuera complicidad.

La Jornada de debate sobre pasta base de cocaína, que realizamos hoy en la Legislatura de la Ciudad, y que va a contar con la presencia del ministro de la Corte Suprema, Dr. Eugenio Zaffaroni, pretende dar prioridad -en la agenda de representación legislativa- a esta profunda problemática social.

  SOCIEDAD
PAGINA / 12
Lunes 24 de abril de 2009
Puerto Pibes, otra historia entre muros
Por Eduardo Epszteyn

Pasan las semanas y el gobierno de la ciudad de Buenos Aires no logra dar con ese asesor sensato que le permita hacer pie en el tema de Puerto Pibes. Las propuestas son cada vez más absurdas y van a contramano de la historia. Los ministros de Macri lo están empujando aún más a la derecha, hacia un terreno claramente incompatible con las reglas de juego democrático.
Puerto Pibes es un predio con capacidad para 120 chicos, destinado a actividades turísticas y de entretenimiento de niños en edad escolar provenientes de los sectores más humildes del país; es decir, una histórica iniciativa con una función social.
En 1990, durante la inolvidable intendencia de Carlos Grosso, el predio de 34 hectáreas de Parque Norte fue dado en concesión al Sindicato de Empleados de Comercio, de Armando Cavalieri, para ser utilizado como centro deportivo. Pero en 1998, a través del Decreto 223/98, Menem fue más allá y le vendió el predio a Cavalieri a un tercio del valor de mercado y desatendiendo la Ley 19.234, que exige que en la venta de cualquier terreno superior a los 3000 metros cuadrados la ciudad tiene un derecho preferencial para su compra.
El apuro y la necesidad de cerrar el negocio casi hacen olvidar que dentro de esas 34 hectáreas 15 estaban utilizadas por la Escuela Municipal Nº 11, la colonia de Puerto Pibes y un lago reservorio de aguas pluviales, lo que se salvó en un sui generis legal que establece que esas instalaciones serían utilizadas por el gobierno de la ciudad.
En lo que va del gobierno de Macri, ha dejado de funcionar, y de los 120 chicos apenas quedan unas 30. La escuela tiene orientación en informática, aunque durante todo 2008 no tuvieron acceso a Internet y ninguna de las dos instalaciones tiene gas.
La semana pasada el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, visitó el predio y les dijo a la directora de la Escuela y a varios padres presentes que ahí va a funcionar la policía, y que hay que aprender a convivir. Y si tiene problemas con el comedor, ciérrelo con llave, así los niños no están en contacto con los uniformados. Es más, le adelantó que la semana que viene iba a volver con unos planos para construir un muro que divida el predio: de un lado la escuela y del otro la policía. Eso sí, los juegos iban a quedar del lado de la escuela.
Seguramente el ministro debe desconocer que este predio está zonificado como UP (Urbanización Parque) en el Código de Planeamiento Urbano, por lo cual, en principio, no se podrían erigir construcciones, con la excepción de aquellas que sirvan al parque. Seguramente el ministro también desconoce que para el funcionamiento de una escuela de policía habría que cambiar la zonificación por E4 (equipamiento especial) y que para eso es necesario un proyecto de ley que discuta y apruebe la Legislatura. Pero como además ésta sería una ley de segunda lectura, requeriría una aprobación inicial, audiencias públicas y aprobación final. Antes de retirarse de Puerto Pibes, el ministro Montenegro anunció que podrían ir por más: por ahora no vamos a trasladar la escuela, al menos que se encuentre un lugar mejor, deslizó entre los presentes.
La ciudad de Buenos Aires es muy grande y muy compleja, gobernarla no es sencillo, pero es mucho más difícil sin un equipo idóneo.
* Legislador, presidente del bloque Diálogo por Buenos Aires.


  EL PAIS
PAGINA / 12
Jueves, 19 de febrero de 2009
El costo de gobernar sin conocimientos
Por Eduardo Epszteyn *

La gestión de
gobierno de Mauricio Macri está signada por la lógica de marchas y contramarchas. Es la permanente utilización del método del ensayo y error, que en la ciencia es muy válido y se utiliza para la búsqueda de conocimiento. Todos los que alguna vez hicimos ciencia lo utilizamos, la diferencia es que el ámbito de aplicación son los laboratorios, donde lo que se manipulan son variables absolutamente controlables. A la hora de administrar la cosa pública, a la hora de gobernar, lo mínimo esperable es que esa búsqueda de conocimiento, esa formación de los equipos técnicos, se haya producido previamente a asumir el gobierno. A los vecinos de Buenos Aires nos sale muy caro que los funcionarios aprendan a gobernar mientras ejercen la función pública.
Parquímetros, contracarriles en la avenida Pueyrredón, y el cierre de la calle Honduras para instalar a los puesteros y manteros de la plaza Cortázar son apenas unos pocos ejemplos de este modo de ejercer el gobierno.
La instalación de 120 puestos de manteros sobre la calle Honduras durante los fines de semana, sumados a los 92 puestos que ya están en la plaza, pretendiendo desalojar las veredas para mejorar el tránsito peatonal y ocupar el asfalto cortando la calle Honduras generará un caos de tránsito en las calles lindantes que los vecinos no están dispuestos a soportar. Es básico, es de sentido común, y generó una legítima movilización de los vecinos.
Otra movilización legítima de los vecinos estuvo dada por la instalación de contracarriles en la avenida Pueyrredón, que genera un importante incremento de las líneas de colectivos que por allí circulan, con su consecuente aumento de polución atmosférica y de ruidos; además de unos 600 vehículos por hora que pasarán por las calles adyacentes, calles angostas en donde encontrarán muchas dificultades, provocando así caos de tránsito y otra gran concentración de elementos contaminantes.
Los ejemplos siguen. Macri debería entender que no existen las soluciones mágicas, que para gobernar hacen falta verdaderos equipos técnicos; que es básico contar con un plan integral para toda la ciudad; que son necesarios los estudios globales, en estos casos de tránsito; que es necesario siempre pensar en alternativas que sean compatibles con una buena calidad de vida, y que para una correcta toma de decisiones es necesario incluir la consulta a los vecinos.
Mientras Macri siga gobernando como lo está haciendo, los vecinos de Buenos Aires seguiremos gastando recursos a prueba, para después volver atrás.
* Diputado porteño, presidente del bloque Diálogo por Buenos Aires.


  EL PAIS
PAGINA / 12
Lunes 17 de diciembre de 2008
En defensa de lo público
Por Eduardo Epszteyn *

El gobierno macrista propone la venta de tres lotes de propiedad pública, dentro de Catalinas Norte, y a la vez modificar su normativa, para revalorizar dichos predios.
La tierra es la materia prima de la política urbana (algo así como las máquinas para una fábrica). Cuando se decide vender la poca tierra que posee la Ciudad, hay que tener razones muy fundadas, y recién ahí realizar los diagnósticos y proyectos alternativos.
Nada de esto ha ocurrido con el proyecto del gobierno, en el que se propone construir una torre sobre la avenida Córdoba y dos torres sobre la avenida Madero, de 150 y 110 metros de altura, respectivamente.
Paradójicamente, el diseño de Catalinas Norte está basado en los lineamientos del movimiento moderno, que constituyó la base doctrinaria del urbanismo de los ’50 y que proponía evitar el caos urbano, dividiendo la ciudad en zonas exclusivas para habitar, trabajar, recrearse y circular, separando al automóvil del peatón.
A su vez, el Plan Urbano Ambiental recientemente aprobado establece como lineamiento estratégico no sobreocupar con edificios y con vehículos las áreas ya congestionadas, desestimular el acceso de vehículos privados al área central y revitalizar y densificar el área sur.
Sin embargo, el macrismo propone construir 147.000 m2 de oficinas, incorporando a la zona más de 15 mil nuevos habitantes en el horario diurno. Los 21.500 m2 que proyecta para cocheras son insuficientes para sus propias necesidades, aumentando las dificultades de la zona, ya que van a desaparecer las cocheras existentes en los lotes a ser vendidos.
Así, se multiplica la congestión, se complican el estacionamiento y el tránsito y se incrementa la contaminación de la zona.
¿Cuál es entonces el objetivo que persigue el gobierno al vender las pocas tierras que van quedando en manos del erario? ¿Cómo no sospechar de la enajenación de la tierra pública en aras de favorecer los negocios privados?
El distrito de Catalinas Norte es un ejemplo notable del pensamiento urbanístico de una época, en Buenos Aires y en el mundo. Su espacio público necesita ser puesto en valor y no subastado al mejor postor.
* Diputado de la Ciudad. Presidente del bloque Diálogo por Buenos Aires.


  SOCIEDAD
PAGINA / 12
Lunes 23 de abril de 2008
Menosprecio por el Estado
Por Eduardo Epszteyn *

En los últimos días, el jefe de Gobierno ha hecho una serie de anuncios a través de los medios de comunicación: un plan de tránsito y transporte para el área central; un plan de desactivación de los hospitales psiquiátricos Borda y Moyano; la modificación de las trazas de subtes, incluyendo un centro de trasbordo cercano a los predios de los nosocomios, y el traslado de todas las oficinas del Ejecutivo municipal a esos terrenos. Para la realización de este proyecto, denominado “Centro Cívico del siglo XXI”, se firmó un convenio con la Sociedad Central de Arquitectos para la realización de un concurso internacional.
Ante la ausencia de gestión, la lógica de anuncios de Mauricio Macri es, por lo menos, preocupante y paradójica; sobre todo cuando los anuncios no se ven. A fines del año pasado, la Legislatura le otorgó al Poder Ejecutivo “superpoderes” para hacer contrataciones directas y agilizar licitaciones para solucionar, antes del comienzo de las clases, la emergencia edilicia. El gobierno prometió obras en 430 edificios educativos. Pese a lo anunciado, el ciclo lectivo se inició con sólo una escuela terminada y siete en obra.
Otro ejemplo podría ser cuando el gobierno nos pidió votar con urgencia, en el mes de enero, una ley para realizar las “obras de bacheo” durante el horario nocturno. El argumento fueron las posibles quejas de los vecinos. Hoy podemos decir que, efectivamente, no hubo quejas, pero tampoco reparación de baches.
Mientras la Legislatura junto a los vecinos discute el Plan Urbano Ambiental, el gobierno promete faraónicas obras elaboradas por consultoras privadas. Pareciera no importarle el resultado de la discusión. ¿Es esto acaso un intento de definición del Plan? Y si fuera así, ¿no se debería informar a los organismos municipales y utilizar los documentos, investigaciones y análisis elaborados por esos organismos?
Este “modelo” de gestión que propone Macri supone, de hecho, que la “eficiencia” viene de afuera, menospreciando sistemáticamente el trabajo de excelentes profesionales que trabajan dentro del Gobierno de la Ciudad. El plan, elaborado por fuera de la ciudad, mantiene esa lógica; la de llamar a consultoras privadas para continuar con las obras públicas, o a licitación internacional de consultorías para seguir, por ejemplo, con la obra del Teatro Colón. Un modelo de gestión privado financiado con fondos públicos.
Para esto, Macri adopta la teoría de los “hechos consumados” y propone los cambios normativos que se adecuen al proyecto elegido (como el caso del predio de la Rural), y no a la inversa.
Macri debería abrir a una discusión democrática y plural para decidir qué hacer frente a estos megaemprendimientos urbanos. Hay muchas experiencias nacionales e internacionales que deberían evaluarse. Es más, debería discutirse si el Plan Urbano Ambiental no tendría que sacarse del ámbito del Ejecutivo y convertirlo en un organismo técnico autárquico, que trabaje permanentemente sobre la ciudad, elaborando un banco de proyectos y programas, más allá de la coyuntura, como el Instituto de Urbanismo de París.
Pero por sobre todas las cosas, Macri no debería generar ni una sola acción de gobierno que pueda ser interpretada como el aprovechamiento de los recursos del Estado en beneficio de alguno de sus “amigos”.
* Presidente del Bloque Diálogo por Buenos Aires.